Cabrones y gilipollas

Una vez, Hoop leyó en un periódico que el mundo estaba compuesto de dos tipos de personas. Halcones y palomas; o sea, cabrones y gilipollas.

Para sobrevivir, pensó que había de ser duro, inmisericorde. Esa era la única forma de no resultar dañado. Proyectó, por lo tanto, ser halcón. Se convertiría en un cabrón de primera categoría.

Decidido a dar este gran giro en su actitud, entró en un café. Pediría un café con leche de la forma más cabrona que se le ocurriera. Esperó diez minutos en la cola, formada ésta enteramente por palomas. Al llegar su turno, atronó a la dependienta: “Quiero un café con leche, y lo quiero ya”. La camarera le puso cara de gilipollas. No esperaba encontrarse con un cabrón tan temprano. Le sirvió el café, trémula.

Hoop tiró entonces mano al bolsillo para pagar a aquella gilipollas, cuando se dio cuenta que en la espera, le habían robado la billetera.

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